Durante su primera aparición ante un juez de la Corte de Distrito Norte de Illinois en Chicago, Estados Unidos, Joaquín Guzmán López se declaró no culpable de los delitos que se le imputan relacionados con narcotráfico y lavado de dinero.
En contra de El Güero pesan acusaciones por conspirar para traficar cocaína, heroína, metanfetamina y mariguana, participar en una empresa criminal, lavar dinero y poseer armas de fuego para traficar drogas.
MILENIO ha podido confirmar que Guzmán López se entregó a las autoridades estadunidenses como parte de un acuerdo que firmó desde México, meses antes, con el Buró Federal de Investigaciones, para obtener beneficios procesales.
En el camino, El Güero también entregó en manos de Washington a Ismael El Mayo Zambada.
Según la acusación, que incluye a sus tres hermanos, Los Chapitos, Ovidio Guzmán López y Jesús Alfredo e Iván Archivaldo Guzmán Salazar, de liderar una facción del cártel de Sinaloa tras la detención y extradición de Joaquín El Chapo Guzmán.
La investigación revela que los hijos de El Chapo también se volvieron en contra de El Licenciado, para obtener a través de la violencia, el control sobre sus redes y contactos, y así además, ganar liderazgo en el cártel. La detención y posterior liberación de Ovidio Guzmán, en octubre de 2019 en Culiacán, Sinaloa, es mencionada en la acusación como parte de las acciones llevadas a cabo por los hijos de El Chapo para mantener a flote su negocio.
De acuerdo con el expediente, Los Chapitos tenían un papel principal: el de coordinadores logísticos.
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